sábado, 6 de julio de 2013

DESCONFÍO DE USTEDES....DE TODOS....

Siento que alguien me roba, que a mis espaldas la sombra amenaza, presiento que la hermosa cara de ángel de la joven vestida de gala puede sacarme lo poco que tengo que conseguí con lágrimas y tiempo. Vi como la moda de la mochila fue cambiando desde la espalda al pecho y como las carteras viajan en la ingle y no al costado como en los tiempos en que fue creado. Noté como en el subte C dos jóvenes vigiladas por dos perros guardianes y matones, controlaban que ellas con su bolsita vacía tapen la extracción de lo que encuentren en la campera de la dama o del bolso del caballero distraído con su mp3. Escuché como dicen los choferes a los pasajeros: “Atención, cuiden sus objetos personales”, una “sana costumbre” de prevenir cada uno pero de no actuar. 
Percibí la unión de la gente pero sin respaldo oficial, la soledad de los tiempos actuales.

Vi odio en los ojos de la gente en las paradas del colectivo cuando la demora y la espera es larga y no hacia el transporte que no llega solamente, sino referido al odio que causa la desconfianza hacia la persona que espera atrás nuestro; hacia los adolescentes jóvenes que pueden arrebatar, correr y perderse que aunque sean buenas personas, ya ganaron mis dudas. Vi como una persona lloraba porque una trincheta le cortó un borde de su valija y le sacaron cosas de valor sentimental y noté que de once adultos en la fila, cinco eran ladrones estratégicamente vestidos, intercalados vestidos de traje, de minifalda provocadora, de abuela, de estudiante y trabajador.

Aprender a vivir con el mal humor en las calles duele en el alma, porque la manzana podrida ha contagiado a toda la bolsa; el paso agitado y apresurado cuando cae la noche ni siquiera alcanza porque hasta el sol se da el lujo de alumbrar lo que está prohibido. La crudeza de lo malo anidó en mis pensamientos y se adueñó de mis pasos temerosos por la ciudad o por provincia; me hizo duro, seco y egoísta y a marcar prevenciones por imagen, por cara, por ropa, por habla, por actitudes, por visera o por marcas, me enseñó a no ser simple y generoso con todos como la naturaleza innata, a no mostrar la sonrisa de corazón y la comodidad de la mirada ante un buen gesto ciudadano.

Se ha perdido la costumbre de ser amable por la desconfianza que manda los libertinajes de la sociedad, por leyes muertas y malas gestiones políticas, por exclusividad a sectores y marginación a otros.

Noté en mi juventud cómo cambiaron las personas y oler el odio de las calles que flota en el aire con sabor a carne descompuesta; cuidarse porque algo puede pasar, no volver o tal vez, regresar al hogar con un dolor marcado en la memoria. Aprendí a aceptar lo de siempre en los noticieros, lo que se tornó una costumbre y siempre ocurre tan cerca de nuestros hogares: muerte, robo, pungueo, peleas, drogas, dinero….

Me acostumbré a dudar del amontonamiento en los medios de transporte o de las esquinas repletas en horas pico y a dudar de los viejos o niños borrachos o drogados que olvidan su dolor en las plazas donde duermen, aquellos que alguna vez, invité un paty o un helado y que ya no sucederá.

Aprendí el nuevo idioma unísono “cabeza” originado en las cárceles en tiempos viejos y que por guapeza, la nueva educación de desconocidas fuentes motivó en muchos niños y jóvenes a aprender para no sentir la marginalidad amistosa grupal; aprendí a escuchar y a entristecerme: “Eh, amigo, una monedita pa´comprarle la leche a mis hermanitos?/¿Todo piola?/Dale, guacha, si te re cabe/Eh, gato, recatate/ qué agitá!/Parate de mano, gato, me la re banco/Eh, amigo, yo también robo...”. Noté que llamar la atención es una manifestación de protagonismo necesario ante el mundo, en un concepto equivocado de la vida producto de la educación errónea.

Noté que he cambiado y ya no soy un ave libre sino un sueño infinito con cadena al suelo, que mi mundo se achica y puede desaparecer, aprendí a suponer que algo va a pasar y duele al pecho recordarlo. Acepté la soledad en un mundo lleno de personas y caras desconocidas que pasaron a ser un número y no un vecino o hermano, un ciudadano, un posible amigo…

Cabe destacar que éste, no es un análisis sociológico, antropológico, experto ni catedrático sino un sentimiento que se queja todos los días en el silencio, no hay que ser profesional para ver pero si, sensible para detectar que los tiempos de la casa abierta ya son historias de libros y canciones de rock y folklore, y presentes solamente en los pueblos del norte argentino…

Siento que alguien me roba, que mi sombra me clavará un puñal en la espalda…por las dudas mantendré la luz apagada así no veo lo que no quería mirar... 

martes, 2 de julio de 2013

MOMIA le puso rock a la noche de EL EMERGENTE

Cuando sonó un riff metalero en la apertura, a los treintañeros les vino el impulso de un headbanging natural, o cuando “Tardes de mate” le puso ritmo de rock and roll a la noche, a los adolescentes se le marcaron en la piel los estigmas de rebeldía de algún viejo recital libre de sueños y locuras; quizás cuando un “Blues sin cabeza” rodeó los sueños de humo, de noche solitaria y de dolores pasados, algún nostálgico quedó tullido ante la situación…La música viaja en la sangre de los espectadores y a través de varios estilos ejecutados por tres músicos de alto calibre, puede lograr un cambio de sentimientos constantes en menos de una hora. Esa fue la propuesta de “Momia” en El Emergente de Capital Federal el viernes 7 de junio, un entrevero de gustos y pasiones.

Esta es nuestra cuarta presentación en seis meses en el que presentamos todos temas propios, salvo el último cover de Nirvana ya que siempre tiramos alguna bizarreada o algo noventoso. Este repertorio forma parte de un futuro disco en el que ya grabamos seis temas como demo, un corto duración como muestreo”, contó José Rodríguez, cantante, guitarrista y líder de Momia.

Con la compañía de la magia bajística del Niño Federico Lisa y la baquetas de Pablo Estiloska, el “Momia” además sobrenombre de Rodríguez- presentó música de clase y letras propias de la noche y el rock: “Estas obras son una vaga combinación de letras terminadas hace mucho tiempo, otras no, balbuceadas todavía, pero las que sí están listas hablan sobre situaciones sombrías de la noche, y la mayoría de cosas de amor, placenteras del sexo y el placer, muy nocturnas, son muy de cama, con sonido muy rockeado”.

Con una propuesta original por el recorrido de estilos musicales como el metal, rock, blues y baladas, entre otros, “Momia” comenzó un camino a explorar, de crecimiento y conjunción musical que permitirá afirmar un sonido distinto en el mundo musical under. 

SUEÑOS DE UN ENFERMO MENTAL


Si pudiera, miraría al cielo y le pediría perdón a algún Dios
Por los pensamientos que agitan mis oscuras paredes
Pero mi valentía place a mi espíritu, único en este mundo
Que me hace fuerte sin necesidad de poderes omnipresentes.

Si pudiera desaparecer de este mundo e inventar otro
Tomaría mi llave del tiempo y dejaría un virus en este
Para no hacer el trabajo sucio de golpear puerta por puerta
Y exterminar a las plagas que mis sentimientos conciernen.

Caigo en la razón que no duermo en las nubes y cambiar el universo
Es la utopía de una historia que se ensució con la vida manchada,
El transcurso de los años y la inteligencia desarrollada,
Lamentable, transitaron senderos ásperos que tornan a un alma solitaria.

Aprendí de las imágenes que los días me bendicen, con sus opciones,
Un abanico de oportunidades de quedarme o ser parte de la plebe,
O acurrucarme a la suciedad digna de codearme con los grandes
A paso pecador, de corbata, careta dibujada y un costal rebelde.

Si eligiese el traje Dior, disfrutaría por el Conurbano la cobranza
De impuestos inventados para hacer aún más ilegal lo que no es deber,
Y en una cama con piojos, mujeres gastadas con el placer del cautiverio
Que la inconsciente tarea las lleva a realizar para comer y crecer.

Tendría un mulo que cobraría a algún negro de mente su venta de porquerías
Conhorarios y la amenaza de la muerte y desaparecer por nada
Y con diplomacia, persuadir a su pobreza intelectual con que lo que tiene
Es más que lo que jamás soñaría para su vida y la mísera familia lograda.

Tanta plata ilegal me aseguraría seguridad por si algún rocho zurdito pensara
Que mi monarquía no vale nada y que mis puertas de telgopor se forjaron
Y en mi deber, eliminar a cuanta rata desagradecida se diera el gusto
De alardear lo que yo, un semi dios de su existencia, he formado.

Si eligiese ser un negro cabeza con inteligencia y libreta sanitaria
Trataría de acabar con el hombre del traje Dior y su reloj de oro robado
Que me cobra por violar pitucas en la calle, robarle a un cheto sus llantas
Y con cual impuesto injusto por mi sucio trabajo, roba mi dinero bien ganado.

Usaría una visera de Almirante Brown, un pantalón del Milan y anillos con puntas
Con los que certificaría cortes en algún guacho que no entiende la noche ni el día,
Las zapatillas con lengua afuera y un tatuaje hecho con aguja sucia y tinta china
Para mezclarme entre la raza que jamás debió salir ni a la luz de la vida.

Pero de pronto, mi altura se disminuye y estoy tan bajo como los más despreciables,
Y soy como ellos, drogón por amistad, borracho por conveniencia
Y con el dialecto de los indios de ahora, que por diferentes son altos ridículos
Que si pudiera los eliminaría por ser instrumentos inservibles de la tierra.

Si pudiera ser un chorro, trataría de acabar con la sonrisa de los ciegos ricos
Esos niños que heredaron todo y aún no entienden de sus míseras sombras,
Les mostraría a las niñas que pisando su Loboutin con excrementos de caballo
Podría llegar convertir en cenizas, el plástico que en sus cuerpos andan.

Y si fuese un asesino, secuestraría a aquel que se hizo Dios en su mente vacía
Por mantener entre sus rejas a aquellos que jamás lo merecieron
Y jugaría aser Asami Yamazaki con sus muñecas y su todo el cuerpo
Mientras suplican una piedad que mis ojos jamás conocieron.

Si fuese simplemente un enfermo con ganas de ver lo que mi locura sueña
Trataría de destripar a aquel que se lo merezca por su pasado construido,
Y por cada palabra que pronuncie, hundiría un clavo oxidado con pimienta
Para luego llenar con gusanos, cada centímetro de su merecido agujero.

Trataría de aprender de medicina para mutilar y no dejar morir desangrado
Así cuando la víctima sienta la culpa de su situación, llore desconsolado
Y allí, poder disfrutar de cada gota de lágrima, cortar lo que pueda
Y meter lo que mi imaginación deguste para saciar el hambre de tal pecado.

Cuando éste o ésta ya no llore por lo que le tocó, pasaría hielos por su piel
Para congelar la parte que cortaría y cocinaría con papas a la provenzal,
Y esperando que su corazón continúe, le mostraría lo sabroso del manjar
Que gracias a su poca valoración, en esta jornada mi estómago llenará.

Y si su pareja existiera, ataría a éste con una cadena cómoda
Para permitir secarse la transpiración que le provoca la impotencia de la situación,
Y mancharía con enfermas crueldades, su llorisqueo insoportable
Que de un golpe pasará a convertirse en silencio atroz.

La división por partes y la incineración me libraría de culpas
Y en mi camino, una sonrisa amplia como el Joker en Ciudad Gótica,
Un gustito, salir por la lluvia y pensar en el bien que he realizado
De crear muerte en el alma de una gentusa con mejorías utópicas.

La gente que hace mal por gusto, debería encontrar la muerte
O el castigo triplicado si es que el arpa no es el bien merecido,
El ladrón que pierda sus manos, el violador todos sus miembros,
El drogadicto, la granja, y el corrupto la soga en el cuello.

La sociedad civilizada deja mis sueños en sólo eso,
Un deseo que jamás podrá y será por lo inconmensurable del contexto,
¿Será que el extremo llamado justicia no sirvió jamás
Por lo que me hace conocer el otro lado del tesoro estrecho?

¿Será que se llegó a un punto en que cualquier cosa es mejor que
Lo que la actualidad me muestra cada vez que amanece,
Sea cruel, injusto, indigno o antirreligioso el pensamiento
Si es que mi fin justifica los medios? El silencio ahora me retuerce….

29 de noviembre de 2012

LA CUMBIA LATE CON "LA DELIO VALDEZ"

Una noche de salón, de elegancia suprema y una dicción musical que satisfizo a cada presente que disfrutó de La Delio Valdez de una forma distinta. Una mesa, un trago por persona, la alegría y el aplauso permanente fueron los estandartes de la jornada fría porteña que se llenó de folklore tropical en el Café Vinilo de Capital Federal los días viernes 28 y sábado 29 de agosto.

En tiempos en que la palabra Cumbia ha perdido seriedad a nivel sociedad debido a muchísimos factores devenidos de años de deterioro organizativo político-nacional, a la difusión errónea de letras modernas totalmente desviadas de la esencia del género, se puede encontrar un hálito de luz de lo fue –o queda en un pequeño lugar de Buenos Aires- el desarrollo del mejor folklore musical propio de países como Colombia, Perú y Argentina entre otros latinos. La Delio Valdez es el respeto mismo por la herencia de esta danza popular, alegre, poética picarezca simple y contundente con el plus de un respeto y una elegancia en concepto de vestuario, como para asentir con el sombrero.

Hace años que este conjunto intenta, desde su lugar, reivindicar la cumbia con la seriedad que requiere un trabajo musical y por ello, La Delio no es un simple grupo sino una orquesta de catorce profesionales en el que la mitad forman parte del subgrupo de los instrumentos académicos de vientos devolviéndole un revés al prejuicio: no cualquiera puede desempeñarse en un conjunto como éste y queda demostrado en ‘Delirio Valdez’ cuando cada uno toca un solo digno del aplauso.
Cuando La Negra Sarabia cantó “Bajo la lluvia inclemente de una noche sin luceros va un pescador que no siente porque es más grande su anhelo…”, parte de "La Subienda" del compositor Gabriel Alonso “Rumba” Romero, navegó por el ambiente el sentido de homenaje que La Delio le dedica a grandes poetas que marcaron su huella en la historia como José Benito Barros Palomino en "Navidad Negra", el cartaginense Enrique Bonfante Castilla, creador de “Soledad” o el compositor de Magdalena, Wilson Choperena, quién creó "La Pollera Colorá".

Uno de los invitados de lujo fue Black Rodríguez Méndez, un cantor de color preciso en voz quién decoró ‘Lamento Náufrago’ con el timbre perfecto para la melodía de la canción de Rafael Campos Miranda. La cantante Gladys del Carmen y la saxofonista Agustina Massara no fueron las únicas damas de la noche, sino que otra mujer como Selva Rodríguez participó con su saxo y su experiencia acarreada por tocar en grupos como Madda Kali y La SuburBand Reggae, entre otros.

Como no podía ser de otra manera, la naturaleza de la música provoca al cuerpo la inquietud de formar pinceladas en el aire, por eso, a la mitad del show, la gente comenzó a pararse y no pudo evitar bailar hasta el final haciendo de la fecha, la característica que faltaba pero que no pudo estar ausente.

Esta orquesta es respetuosa y profesional, es elegante y alegre, es distinta y provoca una sensación de tristeza cuando cada show termina lo que significa que con su pentagrama musical, puede provocar una decisión seria de considerar a la Cumbia como una danza con estilo y clase, jamás dañina ni provocadora. Gracias a La Delio, el género tropical vive y decide quedar inmortal ante los ojos que lo ignoran…

UNA NUEVA RELIGIÓN LLAMADA "ETERNAL GRAVE"

La noche porteña tenía ornamentos de algo oscuro sobre la Av. Alvarez Thomas, una especie de niebla que venía desde el espacio entre la puerta y el suelo de Gier, en Capital Federal, donde un camino sin piedras hipnotizaba hacia el ténebre cadalso, una tarima escuetamente enrejada hasta las rodillas donde los acordes de los cuatro ángeles del fuego procederían a ungir las almas seguidoras del Death Metal Argentino. Para ellos, la evangelización mediante las bienaventuranzas de una intelectual mente enferma; para el resto, tiempo de aceptar el nuevo cielo mediante los santos de Eternal Grave quienes convertirían cada alma indecisa en una nueva religión que adorar.

El "Sádico Placer" de escuchar “Su rostro deformado por el dolor, sus ojos suplicando mi compasión” ya creaba una manifestación de cambio en el silencio de la admiración y bajo las zapatillas, el mosaico se convertía en tierra y la barra de tragos, en tumbas de un cementerio rodeado de árboles y soledad. Si al comenzar, las melodías llenaban el interior propio de preguntas y miedo, la voz gutural de Yamil Yovine colgaba a los inocentes del cuello, por el puro placer de lapidar vidas vacías. 

Durante "Nazareno", la guerra entre Dios y Satanás se sentía en los oídos sangrantes del local, tirándose a ojos cerrados con ametralladoras que sonaban a los pies del baterista Ariel Martínez mientras el bajo de Marcelo Parolo castigaba a la sordidez con la rudeza de las cuerdas en "Crisálida".

En el jardín de su templo, "Un Círculo de 11 putas", estaba dispuesto al antojo de la fuerza extrema en la guitarra de Diego Cortese, como en el inédito muestrario de tres temas: “Secreto Profesional” y dos más que aún no tienen título pero que hace temblar de ansiedad.

Cuando “113, Un último suspiro” teñía de sangre, la zona de pogo se sabía que tristemente se acercaba el final aunque nadie quería terminar la ceremonia. El aceite se ungió en cada frente y todos fueron con la mirada desorbitante a buscar un momento que jamás termine cuando comenzó “Penetrando a Ursula”, el himno de aceptación.

Gracias a los nuevos dioses, la misa no había finalizado porque se produjo un fuego interior cuando “Territory” salió a la luz con un cierre homenaje al dueño del mundo Death, Cannibal Corpse con “Hammer Smashed Face”.  

Eternal Grave es un ejemplo en el Death Metal latinoamericano, que hace 20 años viene remando su sueño de estar y seguir, defendiendo lo argentino y el idioma, apostando al mundo con la raíz de una cultura heredada y orgullosamente pronunciada. La brutalidad del gore y el snuff en sus poesías son propias de una Arquitectura del Horror, un castillo de encuentros entre lo real y morboso, de lo escondido y existente, de lo que es, sucede y sucederá pero que tiene en la sociedad, un señalamiento de locura, de aislamiento y crueldad peligrosa, solamente por cantar “Obras de una mente Enferma”, pero lo under existe y lo rotulan por ignorancia. Su música es arte y la exposición, una virtud propia de excelentes músicos.

Muchos querrán volver a ver pronto a Eternal Grave pero por ahora no hay fechas estipuladas porque en sus 20 años, le darán a los fanáticos la sorpresa de un 3° disco que comenzará a grabarse a fines de mayo, así que el quiera sentir el Horror en Vivo, podrá sentarse frente a la tele o la compu para disfrutar de un dvd inolvidable...