Una noche de salón, de elegancia suprema y una
dicción musical que satisfizo a cada presente que disfrutó de La Delio Valdez de una forma
distinta. Una mesa, un trago por persona, la alegría y el aplauso permanente fueron
los estandartes de la jornada fría porteña que se llenó de folklore tropical en
el Café Vinilo de Capital Federal los días viernes 28 y sábado 29 de agosto.
En tiempos en que la palabra Cumbia ha perdido
seriedad a nivel sociedad debido a muchísimos factores devenidos de años de
deterioro organizativo político-nacional, a la difusión errónea de letras modernas
totalmente desviadas de la esencia del género, se puede encontrar un hálito de
luz de lo fue –o queda en un pequeño lugar de Buenos Aires- el desarrollo del
mejor folklore musical propio de países como Colombia, Perú y Argentina entre
otros latinos. La Delio Valdez
es el respeto mismo por la herencia de esta danza popular, alegre, poética
picarezca simple y contundente con el plus de un respeto y una elegancia en
concepto de vestuario, como para asentir con el sombrero.
Hace años que este conjunto intenta, desde su
lugar, reivindicar la cumbia con la seriedad que requiere un trabajo musical y
por ello, La Delio
no es un simple grupo sino una orquesta de catorce profesionales en el que la
mitad forman parte del subgrupo de los instrumentos académicos de vientos devolviéndole
un revés al prejuicio: no cualquiera puede desempeñarse en un conjunto como
éste y queda demostrado en ‘Delirio Valdez’ cuando cada uno toca un solo digno
del aplauso.
Cuando La Negra Sarabia cantó
“Bajo la lluvia inclemente de una noche
sin luceros va un pescador que no siente porque es más grande su anhelo…”,
parte de "La Subienda"
del compositor Gabriel Alonso “Rumba” Romero, navegó por el ambiente el sentido
de homenaje que La Delio
le dedica a grandes poetas que marcaron su huella en la historia como José Benito Barros Palomino en "Navidad Negra", el cartaginense Enrique Bonfante Castilla, creador de “Soledad”
o el compositor de Magdalena, Wilson Choperena, quién creó "La Pollera Colorá".
Uno de los invitados de lujo fue Black
Rodríguez Méndez, un cantor de color preciso en voz quién decoró ‘Lamento
Náufrago’ con el timbre perfecto para la melodía de la canción de Rafael Campos
Miranda. La cantante Gladys del Carmen y la saxofonista Agustina Massara no
fueron las únicas damas de la noche, sino que otra mujer como Selva Rodríguez
participó con su saxo y su experiencia acarreada por tocar en grupos como Madda
Kali y La SuburBand
Reggae , entre otros.
Como no podía ser de otra manera,
la naturaleza de la música provoca al cuerpo la inquietud de formar pinceladas
en el aire, por eso, a la mitad del show, la gente comenzó a pararse y no pudo
evitar bailar hasta el final haciendo de la fecha, la característica que
faltaba pero que no pudo estar ausente.
Esta orquesta es respetuosa y
profesional, es elegante y alegre, es distinta y provoca una sensación de
tristeza cuando cada show termina lo que significa que con su pentagrama
musical, puede provocar una decisión seria de considerar a la Cumbia como una danza con
estilo y clase, jamás dañina ni provocadora. Gracias a La Delio , el género tropical
vive y decide quedar inmortal ante los ojos que lo ignoran…

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